Tener confianza en ti mismo es muy importante a la hora de emprender actividades complejas porque la confianza es una fuerza que te da ánimo y entereza para actuar con decisión.
Pero la confianza en ti mismo no debe llegar tan lejos como para despegarte de la realidad y no advertir las situaciones en las que tienes una posición de inferioridad.
El exceso de confianza te impide ver la realidad de forma objetiva y te hace caer una y otra vez en los mismos errores. Te impide reconocer los fracasos y aprender de ellos y te lleva a valorar demasiado los éxitos y a recrearte en ellos.
Si no pecas de exceso de confianza estas en condiciones de observarte a ti mismo y tener la mejor referencia de quien eres en realidad y de que cosas haces. Así podrás valorar en su justa medida como actúas y cuáles son tu resultados. Es la forma de ver tu imagen real en un espejo que no la deforma porque no tiene concavidades ni convexidades.
Advertirás que para tener confianza en ti mismo tienes que percibir que también otras personas confían en ti, para lo que te conviene evitar situaciones de conflicto y poner cuidado en no crearte enemigos innecesariamente.
La confianza en ti mismo es compatible con ser humilde, con no caer en la soberbia, con tener amor propio y con estar orgulloso de ti mismo, sin por ello ofender a nadie.

La memoria de tu cerebro es como un iceberg. La parte que está «sumergida» es la zona subconsciente y la parte que «emerge» es la zona consciente.
El exceso de estrés es una amenaza permanente para los seres humanos que viven en la sociedad de nuestra época. La complejidad creciente de la actividad humana genera en muchas personas una sobrecarga excesiva de información que desborda la capacidad de su cerebro para procesarla y digerirla.
Las ideas son la base del conocimiento. Las extraes de tu mente como se extraen las piedras de una cantera, y las repasas una y otra vez hasta que encajan en tu modelo de conocimiento y entiendes su relación con todo lo demás que conoces.